
Nunca la noche
estuvo, tan lejana..
Un abismo abría el vacío naufagio de su canto
al llegar insinuándose las sombras
desde las altas torres...
Allí podían dibujarse
las hipnóticas alas de un tañido
como aguardando el asomo fragmentado
de colores claro-oscuro en las ventanas
Quizás...
Después de todo
la noche, de pronto también no amanece.
©margarita parada palma