
Y ella se fue
respirando impasible el latir de la noche
abandonó las esquinas cargadas de faros
y promesas del día
Y a veces...
Algunos besos mordidos en la piel de su alma
Se fue...
Como si llevara un saco de inviernos cocido a la espalda
y en la boca colgando
el último canto de un amante invisible
La espera se hizo ancha
como un puente infinito de lunas
Creció pasto en las huellas del polvo
En los trajes doblados del tiempo
Y la lluvia colmó de migajas azules las penas extrañas
Avanzó sin parar en ayeres
caminó desnudando su historia
liberada de culpas bailando en su risa de luces y sombras
Construyó un camino de soles y espejos y cielos abiertos
Atrás el abismo....
Diciembre... Un buen mes
para dejar dibujada en las sombras
un esqueleto de estrellas....
© margarita parada palma
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